YO TE CREO


El 8 de octubre de 2017 organizamos la iniciativa YO TE CREO, RECONOCER LA VERDAD DE LAS MUJERES, en el barrio de Solokoetxe de Bilbao. Lo hicimos desde el convencimiento de que es necesario visibilizar que el llamado “conflicto vasco” ha estado y está entrecruzado con otras violencias, entre ellas y específicamente, las violencias machistas que afectan a las vidas de las mujeres en distintos contextos y situaciones.

Para ello, reunimos a mujeres que habían vivido distintas expresiones de violencia sexista, con el objeto de realizar un acto de reconocimiento y credibilidad mutua, ya que, en muchas ocasiones la palabra de las mujeres es puesta en cuestión. Mediante esta iniciativa, buscábamos fomentar la solidaridad entre todas las mujeres e impulsar su participación. Una vez finalizado el acto político, soñamos con extender este tipo de actos a pueblos y barrios, para que cada vez se realicen más reconocimientos populares amplios, plurales e inclusivos que son tan necesarios.

Aquí, encontrarás información sobre esta iniciativa, así como materiales y soportes que pueden ser útiles para poner en marcha actos similares en barrios u otros ámbitos de actuación.

MANIFESTUA

La sociedad vasca está avanzando en la tarea de construir la paz y el Foro Social dedica sus esfuerzos a ese objetivo. Esto implica necesariamente abordar las diferentes violencias. Esto es, tener en cuenta y trabajar en torno a todas las vulneraciones y heridas causadas por el denominado “conflicto vasco”. De cara a conseguir ese objetivo, es imprescindible que demos pasos hacia el reconocimiento, la justicia y la reparación de las violencias directamente provocadas por este conflicto.

Desde el grupo de reflexión en torno a las consecuencias del conflicto en las mujeres y su aportación al proceso de paz, o dicho de otra forma, desde el grupo de trabajo de género del Foro Social permanente, hemos hecho nuestra esta tarea y a través de este acto de hoy queremos compartir con vosotras estas reflexiones y aportaciones:

  • 1.Junto a la violencia política provocada por el conflicto vasco, ha existido una violencia machista que ha pasado desapercibida. Nosotras queremos sacarla a la luz, porque es difícil obtener fotografías completas con miradas parciales.

  • 2. Esas violencias del “conflicto vasco” han estado entrecruzadas, y así siguen, con la violencia contra las mujeres, que es una violencia estructural. Porque la violencia sexista no tiene límite ni se ha interrumpido. Precisamente su objetivo es reconstruir y profundizar las relaciones de dependencia entre las personas que crea este sistema. En consecuencia, las violencias contra las mujeres son un problema político, para nosotras un problema político de primer orden. No hay más que recordar que, en cinco días, dos mujeres del pueblo vasco han sido asesinadas.

  • 3. La violencia sexista tiene mil caras, mil voces, mil formas, mil contextos, como veremos hoy. Hoy queremos mostrar un pequeño escaparate de esta problemática que tiñe de negro nuestro pasado y nuestro presente. Nuestro agradecimiento más profundo a estas mujeres que nos traen aquí su cuerpo y su voz.

  • 4. Entendemos que el primer paso en el camino de la reparación y la justicia es no poner en cuestión lo ocurrido, creerlo y reconocerlo. Es el sentido de este acto: gritar bien fuerte “nik sinisten dizut”, “guk sinisten dizuegu”, “yo te creo”, “nosotras os creemos”. Porque las violencias sufridas por las mujeres se normalizan, se invisibilizan y quedan impunes, como si no hubieran ocurrido nunca. Todavía peor, muchas veces se nos recomienda o directamente se nos ordena que nos callemos, que no contemos. La voz y las experiencias de las mujeres quedan en un segundo plano y se les quita legitimidad. Muy pocas veces las experiencias de las mujeres se ponen en primera línea, y cuando sucede, lo más frecuente es que se cuestione la credibilidad de nuestro testimonio: “no habrá sido para tanto”, “estás exagerando la agresión”, “no ha sido porque eres mujer”, “ya habrás hecho algo”. En un ejercicio de mirar para otro lado, la sociedad o niega, o tapa o quita importancia a lo sucedido a las mujeres. Como si nuestras palabras, nuestros relatos, nuestras experiencias, tuvieran menos valor. Pero sí, esto ha sucedido, sucede, nos ha sucedido, nos sucede.

  • 5. Para construir colectivamente la paz, queremos situar en el centro del proceso las violencias estructurales sufridas por las mujeres, en muchos contextos y situaciones. Si no lo hacemos, difícilmente construiremos una paz que se base en el bienestar de todas y todos, una paz de la que podamos disfrutar todas las personas.

  • 6. Y para ello creemos que un camino fértil es el de la solidaridad y el reconocimiento entre mujeres, lo que nos ayudará además a conseguir que cada vez más mujeres seamos agentes activas y con una alta participación directa en el proceso.

  • 7. El acto de hoy quiere ser una contribución a ese camino de solidaridad y participación, con la ayuda de todas las personas presentes: representantes del movimiento feminista, movimiento sindical y otros, instituciones, organizaciones sociales de distinto signo, medios de comunicación, y también vecinas y vecinos.
    Nuestro propósito es promover el reconocimiento social y político de la verdad de las mujeres. Y nuestro deseo es que el lema “nik sinisten dizut”, “yo te creo”, amplio e inclusivo que estamos proponiendo hoy, se extienda a todos los rincones de Euskal Herria, y que la confluencia entre la construcción de la paz y el feminismo se fortalezca cada vez más. Que, reconociendo la verdad de las mujeres, este lema se convierta en un instrumento para la paz

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